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Monday, February 09, 2009

MALOS TIEMPOS PARA LA LIRICA.

Brevemente, me disculpo por tener que retrasar mi sorpresa para un poco más adelante, cuando vaya un poco más ligero de faena.

No me queda más remedio, entretanto, que seguir hablando de esta maldita y persistente recesión (me niego a seguir pronunciando la palabra maldita). Y lo haré en tono de queja, una vez más y contra todos, porque si bien nadie tiene enteramente la culpa del advenimiento de esta turbulencia sin fin, sí que entiendo que hay muchos responsables de no facilitar que salgamos de ella rápida y airosamente. Entiendo que realmente hacen falta agallas para coger el toro por los cuernos, y que no es fácil, pero como ya ha aventurado algún ilustre economista catalán doctorado en Harvard, si no se toman a tiempo medidas serias y valerosas, esto puede acabar en catástrofe.

El gobierno es responsable de no comportarse de forma firme y de no saber liderar con determinación un proceso necesario de concertación nacional. Responsable de pensar más en no perder muchos votos que en sacar al país de la crisis. Debe reunir ya sin más esperas a sindicatos, patronal, banca y a oposición y empezar a hablar en serio de soluciones eficaces y reales. Todos son responsables solidarios de no saber o no querer entender que todas las partes deberán arrimar el hombro en alguna medida para salir conjuntamente de esta grave tesitura, responsables de de no querer entender que ahora no es momento de miras estrechas y de enrocarse en conservar privilegios propios. Han de entender que todos deberán de dejarse algo en el camino, indefectiblemente, para poder mirar hacia adelante con verdadera esperanza.

Los sindicatos deberán esforzarse por entender que debe volverse a la vía de incrementar la productividad del trabajador , en aras de volver a ser competitivos y atractivos para la inversión exterior. Eso significa que deberán ser valientes y recibir la flexibilización del mercado laboral como único camino que puede ayudar a recuperar puestos de trabajos con cierto ritmo sostenido, porque no se puede olvidar que el primer derecho de los trabajadores no es otro que disponer de un sueldo y un puesto de trabajo dignos. Por lo tanto, nuevas condiciones laborales, sobre todo en materia de despido, serían aconsejables, sobre todo para los nuevos contratos .

La patronal se deberá comporometer a invertir de nuevo en recursos humanos y en reformas de la propia empresa, reformas que hagan de ellas compañías más ágiles, modernas y eficaces. Se deberá abandonar la política de altos emolumentos para ejecutivos, altas cotas de beneficios y mayor austeridad en gastos no directamente productivos (imagen corporativa, gastos suntuosos,...). Esta política empresarial, comprometida y socialmente responsable, deberá verse acompañada de incentivos fiscales, de reducción de impuestos, pero sólo para aquellas empresas cuya reducción impositiva se vea revertida en inversión directa en la propia empresa.

La banca, por su lado, debería abandonar definitivamente ese rictus de cierta arrogancia que exhibe sobre todo en los últimos tiempos, hacer acto de contrición y pensar que no es el momento de pasarse al otro extremo, al de la extrema precaución, cuando no hace tanto ellos mismos eran tan osados o más que sus propios clientes pidiendo créditos exacerbados. Ellos han sido corresponsables del alto grado de endeudamiento de familias y empresas y ahora no es momento de hacer pagar a otros los errores propios. No es momento de cortar el crédito a empresas que no habían dado ningún signo de debilidad hasta que la propia banca les ha cortado la savia del crecimiento. Deberían mirar hacia adentro, hacer purga de directivos irresponsables y analizar el dar más oportunidades a emprendedores con tradición de valor y éxito. Al menos a éstos, que no paguen justos por pecadores. Y claro que sí, tratar de ser más comprensivos con las familias, al menos las cajas de ahorro, que guardan en sus estatutos objetivos sociales, según ellos mismos declaran a menudo en su imagen corporativa y su publicidad.

La oposición. Primero, que abran ventanas y dejen entrar aire fresco. Que limpien rincones sucios y oscuros, que se tengan más respeto y miren la moderación de sus homólogos europeos a la hora de hacer política. Que dejen el catastrofismo y el oportunismo, ellos también prometieron más de 2 millones de puestos de trabajo en las últimas generales y también se equivocaron en sus previsiones de crecimiento, según rezaba su propio programa electoral. Deben ir al alimón con el gobierno en esta hora difícil, dejar el partidismo de lado y apoyar las reformas duras e impopulares que deben tomarse ineludiblemente. Altura de miras y responsabilidad, que, queridos amigos, son malos tiempos para la lírica.

Todos tienen su papel muy bien definido, y además lo saben, se trata de ejercerlo con valentía, con rigor, con responsabilidad y con sentido del servicio a la colectividad. ¿Acaso es pedir demasiado? Pues si es así, que se esfuercen, no queda otra.







Tuesday, November 25, 2008

ENTRE TODOS LA MATAMOS Y ELLA SOLA SE MURIO



Perdonad si hablo de mí. Es lo que mejor desconozco.

Hace unos días estaba haciendo deporte, que en mi caso no sé bien si es una sana costumbre o un hábito al que no soy capaz de renunciar, y acabado el partido de tenis me fui a la ducha. Había algunos hombres preparándose para salir a la pista. No prestaba mucha atención a la conversación previa, pero me llamó la atención cuando uno de ellos dijo:

- Joder (sic), ¿os habéis dado cuenta? Antes no parábamos de hablar de coches, de motos , de tías (recuerdo que la escena se reproduce en un vestuario masculino), y ahora ya sólo hablamos de la maldita crisis. ¿Qué coño nos pasa?

- Tienes razón. Menuda mierda -asintió un tercero.

No podían hablar peor ni mejor. Qué razón tenían, pensé. Y so pena de pasar por insolidario, sobre todo para aquellos susceptibles tan amigos de cogerlo todo con pinzas para luego embadurnarse de una falsa santidad, estoy convencido de que a pesar de la delicada coyuntura financiera, que luego ha contagiado al resto de sectores económicos a nivel mundial (además del decaimiento de los tochos patrios), un enorme componente de esta aguda crisis es apabullantemente psicológico. No lo dirás por aquellos que se quedan sin trabajo, me diréis vosotros. Pues en gran parte, sí, también ellos lo son, también son víctimas de un estado de histeria colectiva sin precedentes en la historia moderna de nuestro mundo. Ese bombardeo desenfrenado y sin resuello, veinticuatro horas al día toda la semana, por parte de todos los medios de comunicación desde Portland hasta Singapur, desde Estocolmo hasta Durban, no sólo no beneficia sino que empeora gravemente el estado de cosas. El que no puede comprar porque se queda sin trabajo no compra, pero lo malo es que aquel que conserva el trabajo tampoco consume y este estado de ansiedad colectivo, incluso en aquellos que es del todo improbable que pierdan su trabajo, nos está haciendo polvo con mayor crudeza incluso que el castigo inflingido por las hipotecas subprime a la economía americana.

Es curioso. Todos los años por estas fechas, yo muy original, se me ocurre redactar un artículo sobre los vicios consumistas que nos aquejan como animales sociales que somos. No paro de ver frivolidad en actos tan nimios como adquirir un pijama de cuadros porque viene la Navidad o en comprar un par de tabletas más de turrón. Pero ahora que lo pienso bien, fijaros lo voluble de la naturaleza humana (acaso sólo la mía, más concretamente), este año no se me ocurre una manera mejor de ser solidario que comprar. No comprar por comprar, por supuesto, que algunos/as se lo pueden tomar de excusa y ya se estaban frotando las manos, sino de adquirir aquello que teníamos pensado tomar o hacer pero que luego hemos rehusado obtener porque nos ha cogido el miedo al qué pasará. No hablo de las grandes inversiones, ni de los pelotazos de los buitres bursátiles, una especie en plena expansión. Hablo de aquellas cosas, pequeñas o no, que nos hacían ilusión tener y realmente podemos tener igualmente, porque de ésa no nos vamos a arruinar, con toda seguridad.

Hace un par de semanas se me ocurrió celebrar esta crisis comprando un par de entradas para el concierto de Bosé (pues sí, también me va el petardeo pedorro recauchutado con electronic sound machine, qué pasa, no sólo de jazz-fussion vive el hombre sensible y moderno) e invitar a mi chica a un rato de bailoteo. A lo mejor el detalle, si no es por la crisis, no se me hubiera ocurrido, seamos sinceros. Pero me duele que nos manoseen los media ahora con su cantinela tremendista para recabar más atención, porque es precisamente esto lo que más atención demanda. Falso. Sí, confirmado, hay crisis, pero no es para tanto, que entre todos la mataron y ella sola se murió.



Thursday, October 09, 2008

¿ FALTAN LÍDERES o... A LO MEJOR SOBRAN ?



En los últimos tiempos proliferan por todas partes foros de análisis político-sociales, encuentros de "sabios", tertulias de cerebros que nutren de prestigio a buena parte de la clase política en la reserva, a magnates desconocidos con deseos de posteridad, a serios académicos de títulos extraños, y a altos ejecutivos de multinacionales en retirada. Lo lamento mucho, pero lo cierto es que poca cosa aportan, ninguno de ellos, a nuestro pensamiento moderno. En efecto, entre café y café, ellos seguirán sin desmayo reflexionando aparte en las alturas y, para colmo de todo asombro, sembrarán de críticas páginas enteras de periódicos, horas de audición en noticiarios de radio y televisión y provocarán a su vez entrevistas y más entrevistas para seguir analizando vete a saber qué, e impartirán cursos y más cursos que sirvan para dar, al fin, con una lógica a tal sinrazón de tanto pensamiento vacuo de contenido útil. En fin.

En realidad, si lo miramos bien, es un poco eso lo que ocurre con esta aguda crisis que nos atraviesa, que nuestro sistema socio-político y nuestro entramado económico-financiero, en consonancia con los tiempos, se han nutrido de abierta falsedad, de puro marketing absolutamente alejado de toda realidad, de una ansiedad extrema de incrementar exponencialmente, de un año a otro, de un mes al siguiente, una cuenta de beneficios que la mayoría de las veces iban maquillados con activos falsos, a fin y efecto de colmar los bolsillos de consejeros delegados, con contratos billonarios y bunkerizados. Un calco de lo que ocurre en la arena política, en la que cualquier cifra, también maquillada ya sin disimulo, servía para seguir aguantando con hilos una falsa política que jamás mira de facilitar las cosas a los ciudadanos de a pie, a los consumidores, a los pequeños empresarios, a todos los que con sus pequeños pasos y grandes esfuerzos hacen que nuestra economía productiva se mueva de veras a pesar de la burocracia administrativa e improductiva que va en aumento, a pesar de la especulación , una política asustada que sólo busca ponérselo fácil a las grandes compañías, a los grandes empresarios, nuevos ricos o no, para que sigan invirtiendo a cargo de presupuestos públicos , a base de pelotazos inmisericordes y con un nivel de riesgo cero.

La penúltima bobada que voy escuchando por esos glamurosos mentideros de sabios, incluso por algunas tertulias de especialistas en todo (que valentía o que desahogo, según se mire, ser capaz de saber de todo) es que en uno de los pilares de esta crisis, nuestra política actual, "faltan líderes". Claro, dicho comentario proviene muchas veces de sabios retirados cuyo mensaje subrepticio viene a ser "yo lo hacía mejor"; otras veces vienen de analistas poco afortunados que miran atrás con nostalgia, incluso dando ciertos nombres y apellidos como González, Pujol, Kohl, Miterrand,..., como si aquellos en su día no les hubieran dado suficiente cera por liderar "proyectos agotados", "por presidir con falta de ideas", etc, etc.

No amigos, no nos dejemos engañar, aquí no faltan líderes sino que sobran . Sobran a todos los niveles y en todos los sectores de la actividad económica y social, al más alto nivel que se os ocurra, porque en ese nivel más alto es donde dormitan amenazantes los peores, los que en su vida conocerán el rigor extremo y el dolor agudo de descolgar el teléfono una mañana con la voz de tu banco al otro lado del hilo que te llama para decirte que te retrasar dos mensualidades de la hipoteca y que a la tercera te vas a la calle, tengas hijos o no, da igual, o que te cierran el crédito y bajas la persiana, Sobran líderes, líderes y presidentes elíseos, de los que buscan un titular cada cuarto de hora, incluso cuando van a hacer algo tan fútil y matutino como irse a correr, con gorilas y fotógrafos detrás, como si ellos hubieran inventado las zapatillas, líderes y presidentes de los que organizan grandes encuentros de amigos presidentes que no deciden nada, asustan al personal con su indecisión pero que, eso sí, cenan hasta aburrirse de comer; sobran presidentes que cada mes nos incordian con su arrugada arrogancia para decirnos: no, lo siento, este mes tampoco bajo el interés, hasta que un día como hoy se le ocurre bajarlo, cuando ya es demasiado tarde y nada aliviará el número fatídico de muchos dolores de cabeza; sobran presidentes, o pequeños presidentes que se suben a una tribuna para hablarnos tan tranquilos de "valores" o de que "hay que producir más" para acabar con la crisis, ¡que trabajemos más, que tengamos más valores!, qué fácil es pensar con un sueldazo a cargo del erario público, se habrán roto la crisma dando soluciones...; y, en fin, sobran también mucho ex-presidente, de los nostálgicos de los despachos oficiales, de las banderas y de las ruedas de prensa, de los que hablan y dicen tonterías hasta en inglés, pero qué arrogantes y justos,...

No faltan, no, lo que sobran son muchos líderes. Lo que sí hace alta es gente corriente, gente honrada y valiente que se atreva a decir no a una gran compañía, a un gran banco, a una gran distribuidora de alimentación, a un secretario de estado, que se enfrente a compañeros suyos, presidentes o no, vice-presidentes o no, de los que sólo piden más sueldo y otro coche oficial. Ahora no se me ocurre, pero creo que deberíamos encontrar un sistema realmente eficaz para jubilar a tanto listo, a tanto "líder", a tanto presidente y vicepresidente, a tanto analista y a tanto especulador-ejecutivillo-aprovechado. Basta de falsedades, por favor, basta de trucos, de comisiones, de pelotazos, de burbujas, de nuevos ricos, líbrenos Dios de más nuevos ricos, de encuentros de sabios y expertos, y busquemos de una vez gente honesta y valerosa, no hace falta que sean líderes.

¿Difícil? Sí, eso me temo. Pero debemos buscarlos/as.




Friday, November 09, 2007

LO QUE DE VERAS IMPORTA 2.

Uno de los pequeños inconvenientes que tiene el apuntarse a la sana moda de editar un blog es decidirte sobre qué vas a contar. A veces sucede que tienes un tema que realmente te interesa, si bien luego reparas en que fuera de tu mundo particular el asunto no tiene el más mínimo interés; otras veces sin embargo, el tema es objetivamente de interés general, pero lo que ocurre es que a ti te importa un bledo el asunto que la actualidad te propone -he de confesaros que atravieso una temporada de pasotismo vital sin retorno que hasta mí me (des) preocupa-. Esto me ha venido pasando últimamente con frecuencia, y en más de una ocasión ha resultado que a punto de ponerme a escribir un rato, a los pocos segundos lo he dejado de intentar. Como remedio a este dilema insignificante he decidido priorizar aquellos asuntos que más muevan mi conciencia o mi curiosidad, así como, si puedo, sacuda otro poco las vuestras.

Esta mañana temprano, mientras me acercaba a Barcelona en el coche andaba pensando que podría hablar de Sarkozy, personaje al que auguro un futuro turbulento aún sus oropeles actuales -mi candidata a la presidencia francesa era Royal, como bien sabéis-, pero he decidido dejarlo para otra ocasión más propicia; minutos más tarde me ha sucedido otro tanto con Gordon Brown -de horizonte todavía menos halagüeño- y el papel de su gobierno en la reciente visita de Rey Saud a Londres, todo junto un triste espectáculo que seguramente analizaré en ocasiones sucesivas; pero cuando por fin mi mente lograba fijar su pasota atención sobre algo, en este caso una entrevista con un líder sindical agrario, finalmente conseguí determinar el tema sobre mi siguiente y tan espaciado blog.

El hombre exponía con nitidez al entrevistador la situación de los precios en el mercado agrario. Decía que en las últimas diecisiete semanas el precio de coste del porcino había ido cayendo progresivamente sin parar, mientras que para cabreo general de los ganaderos el precio de venta al consumidor se incrementaba de forma proporcional y paulatina. Sin ambages aseguraba que distribuidores -sobre todo- y comerciantes inflaban indecorosamente el precio del cerdo, hinchándose los bolsillos a su costa y, todavía más, a costa de los consumidores. Reclamaba la inspección de los organismos de la competencia ante una próxima subida, vaticinaba el sindicalista con toda la seguridad de un experto, que preveía importante. Denunciaba igualmente la falta de ética de los intermediarios que aprovechaban una coyuntura de incertidumbre en los mercados para llenarse los bolsillos a espuertas y de manera injusta.

Aquel hombre decía verdades como puños. Y yo pensaba, al alimón con el entrevistador que despedía el reportaje con cierto tono de preocupación, lo extremadamente crudo que se puede poner el panorama para muchas familias si los alimentos básicos siguen la senda de la subida sin límites -os recuerdo que un kilo de tomates, de no mucha calidad, ya van a cuatro euros; y traducid eso en pesetas-. Lo comentaba un rato más tarde con mi padre: "las cebollas han subido un 22%", le decía yo. "Para una cebolla que vayas a comerte a la semana...", me contestaba sin compartir mi indignación. Pero es que no son las cebollas; son las cebollas, es el tomate, la ternera, el cerdo, el pan, la leche, las conservas..., sin dejar de lado las hipotecas, claro. El presidente del Banco Central Europeo ya se ha adelantado a decir esta mañana que seguirán muy atentos a los movimientos inflacionistas, lo cual y conociendo el paño como lo conocemos quiere decir que, sin lugar a dudas, antes de navidad los intereses retornan al camino del incremento sostenido. Un informe de coyuntura económica, por otro lado, elaborado por la Asociación de Economistas Forenses señalaba que los procesos de quiebras familiares ya se han triplicado en lo que va de año con respecto al año anterior. Y aquí no reacciona nadie.

Lo diré una vez más, y las que hagan falta: revienta pensar que las cosas que de veras preocupan al ciudadano: el transporte diario -en Cataluña, principalmente, porque en otros lugares lo tienen todo a pedir boca, qué suerte la vuestra, compatriotas, con lo iguales qué somos todos según dicen algunos-, la alimentación, la hipoteca, la educación -dejada de la mano de Dios, nunca mejor de dicho-,... todas esas cosas que sabéis y otras que nos olvidamos, siguen sin merecer la atención verdadera de los políticos, ni siquiera ahora que estamos a tan sólo cuatro o cinco meses de las elecciones generales. Yo a veces me pregunto si llegaremos nunca a conocer a un equipo de gente realmente competente y comprometida socialmente que quiera solucionar, o intentarlo al menos, la vida cotidiana de la gente.




























































































































































































































































































































































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Friday, April 27, 2007

LO QUE DE VERAS IMPORTA.

Este miércoles por la mañana, de camino hacia el tren para ir al trabajo, me encontré con Francesc, el director de la "caixa" donde mi dinero resta cansino tratando de engordar con pocas probabilidades de éxito, de momento. Como iba en mi misma dirección, entablamos una conversación en principio de compromiso, a la que más tarde retornando por mi parte, vi por cierto que era de muy poco compromiso y más bien de mucha trascendencia.

-¿Cómo va la faena?-le pregunté en una alarde de originalidad.
- Bueno, un poco de todo- contestó algo cariacontecido-. La verdad, es que últimamente hay más momentos desagradables que agradables.
- Vaya, lo siento.
- Sí. Estamos comenzando a notar muchos impagados y nos vemos obligados a renegociar muchos contratos de hipoteca. La gran mayoría de ellos pertenecen a gente bastante joven, que desafortunadamente no se endeudan por 15 o 20 millones, sino por 40 o 50. Y que les suban un 0,15 o un 0,20 el tipo de interés les fríe vivos.
- Y los tipos siguen subiendo... No soy un experto, pero me da la impresión de que alguien no lo está haciendo bien en el Banco Central Europeo. De hecho, el otro día leí que ya están habiendo entendidos, sobre todo en Francia, que comienzan a cuestionar la política de tipos de interés del BCE, y se cuestionan incluso que tengan tanta fuerza en sus manos y que se proyecte sobre tanta gente.
- Pues si te digo encima que no prevemos que se acaben de estabilizar los tipos hasta finales del 2008... Y ten en cuenta además que los afectados suelen ser gente con sueldos más bien justos. A veces, como te decía, resulta muy desagradable. Te ven a tí como el que viene a quitarles el dinero. Y la gente está equivocada -se quejaba amargamente Francesc-, el objetivo de los bancos no es quedarse con los pisos de la gente; nosotros ya tenemos el beneficio establecido y calculado al principio del contrato, no nos interesa un cliente cabreado y sin casa...
- Ya veo. Bueno, Francesc, tuerzo para la estación. Hasta luego.
-Hasta luego. Me han gustado mucho tus cuadros.
-Ya hablaremos.

Ya veis amigos. ¿Alguien ha escuchado a algún político con cierta responsabilidad, de cualquier color, algún comentario sobre cómo afrontar esta problemática que va afectar tan severamente a tanta gente? Yo, desde luego, no. La actual generación de políticos, que salvo alguna honrosa excepción es la más gris e ineficaz de las que ha conocido nuestra democracia, siguen increíblemente enfrascados con las memeces de siempre: que si ETA, que si el Estatut-el catalán, porque los otros no parece que vayan a preocupar a nadie, curioso eso-, que si el castellano está perseguido en Catalunya, que si la OPA de Endesa-curioso también, puesto que el resto de opas nunca dieron nada qué hablar-, que si mira como los franceses cantan todos "la marsellesa"... Yo imagino y espero que alguien, algún día, recordará la fuerza de la lógica más elemental, y procurará desde la responsabilidad de su alto cargo afrontar la situación que de veras importa al ciudadano que soporta su sueldo, e intervendrá al fin con eficacia al objeto de articular mecanismos de choque con los que tranquilizar y estabilizar la vida de la mayoría de tanta gente, que no hace otra cosa que trabajar y padecer para que este país siga creciendo y progresando. Esta gente, la misma buena gente que paga el sueldo de tantos altos cargos, se merece por lo menos que los que cobran 8.000 € -o los que sólo reconocen que cobran eso-, dejen ya de hacer un poquito el payasete mediático e indignado, y se pongan por fin de una maldita vez a hacer política sobre la cosas que de veras importan.