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Thursday, December 11, 2008

EFEMÉRIDES


Antes de que en la próxima entrega os obsequie con una gran sorpresa -de los comentarios dependerá su duración- quería despedir esta larga serie de comentarios políticos, jurídicos, sociales y económicos, que mantendré, pero que pasarán a ser algo más esporádicos, recordando dos eventos importantes para todos desde cualquier punto de vista.

El primero, el trigésimo aniversario de la Constitución española. No deja de ser curioso, se trata de un texto cuya implantación ha significado el período más glorioso y fecundo para el estado español a lo largo de su prolongada historia, y sin embargo, pocos textos jurídicos han sido tan duramente cuestionados como lo es el de la "Consti". Desde todos los lados del arco parlamentario se trata de forzar y estirar, cuando no de recortar o de transformar, el significado de su articulado. En mi opinión lo que resulta más inquietante es el ataque organizado que se ejecuta desde predios conservadores al título VIII, el de las autonomías, -De la organización territorial del Estado- al claro objeto, ya sin disimulos, de cercenar o desactivar la capacidad gubernativa de los entes autonómicos y de volver, en un alarde de nostalgia, a un estado centralista que ya vivimos y padecimos, y que en mi opinión sólo se destacó por sus desigualdades territoriales, por su hermetismo hacia el exterior y su escasa capacidad de progreso político, económico y social. El actual estado de las autonomías no es el mejor de los mundos, también es evidente. Es un proyecto inacabado que requiere de ajustes y de mejoras, sin duda, que necesita remover vicios adquiridos de políticos oportunistas y amantes del tacticismo cortoplacista, que ha de buscar una mayor coordinación de las administraciones surgidas en este proceso autonómico a la hora de proveer servicios públicos igualitarios a todos los ciudadanos; pero lo que es muy difícilmente cuestionable es que dicho modelo, realizadas las correspondientes mejoras, es el ropaje organizativo que mejor le sienta a un Estado caracterizado por su heterogeneidad congénita, un sistema que ha reducido hasta la categoría de anécdota la desigualdad territorial y que ha acercado a los administrados, mejorando notablemente su eficacia, los servicios públicos de primera necesidad. Presentar el estado de las autonomías como un descomunal error de los políticos constituyentes no deja de ser un comentario interesado por parte de esos sectores señalados , dirigido al deseo, ya inútil, de sustituir dicha forma de gobierno por formas más centralizadoras y autoritarias. En suma, una vuelta al pasado.

Otro asunto muy íntimamente relacionado con lo anterior, la verdad, algo triste, es la voluntad decidida por parte de esos sectores muy concretos del conservadurismo más militante y devoto de difamar gratuita y dolorosamente a territorios concretos en los que el castellano , comparte oficialidad linguística( no se olvide este dato) con las lenguas propias de dichos lugares (artículo 3.2 y 3.3 de la Constitución). Asegurar que el castellano es perseguido en Cataluña, por ejemplo, es una maldad que es falsa de toda falsedad. El problema concreto y cierto de algunos individuos (muchas veces relacionados con partidos políticos concretos) no puede ser el problema de un Estado. Muchos son los problemas que aquejan a los ciudadanos individuales, o a colectivos enteros, de muy diversa índole (esperas sanitarias, transportes públicos, vivienda,...) , y pocas veces nadie (ningún político o medio de comunicación) corre al socorro de ellos asegurando que el mismo Estado, nada menos, corre peligro de desintegración. Se trata de otra manipulación interesada y nostálgica. La convivencia lingüística del castellano y del catalán es realmente fructífera, pacífica y sobre todo, lo suficientemente antigua (nacida mucho antes de que buena parte de la actual generación de políticos se pusiera a revolver con mala fe todos estos asuntos) como para que nadie deba poner en cuestión el modelo lingüístico que la ciudadanía residente en Cataluña, sea cual sea su origen, ejerce con exquisita eficacia y amor por la convivencia. Digamos de paso, que el modelo lingüístico fue unánimemente acordado en el Parlament de Catalunya por todos los partidos políticos sin excepción. La difamación sobre determinados territorios a través de medios de comunicación de ámbito estatal es un nuevo -o no tanto- ejercicio de autoritarismo político, lejos del verdadero periodismo y del deber de información, que se realiza de forma interesada por sectores económicos y políticos muy concretos en favor de intereses económicos o políticos de otros territorios u otras ideas políticas. Se defiende pues, un modelo para-político que favorece la desigualdad territorial y busca, mirando al pasado, socavar la eficacia y la legitimidad del actual Estado de Derecho. Un modelo, en suma, que en el fondo rechaza la implantación de la Constitución misma, y desde luego, cualquier reforma que suponga un mínimo avance. Allá ellos.

La otra efemérides no es menos importante que la anterior, con la que guarda una relación directa. Se trata del sexagésimo aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos aprobada y proclamada por la Asamblea General de Naciones Unidas. el 10 de diciembre de 1948 en Nueva York (¿dónde, si no?). Dicha declaración debería ser, en el orden internacional, lo que nuestra Constitución representa en el orden interno. Ya se sabe que todo lo que tiene que ver con Naciones Unidas es inmediatamente criticado por su falta de coerción y por su escaso seguimiento entre los países miembros de la organización. Pero que nadie se confunda, los derechos humanos dan pasos pequeños y silenciosos, pero nunca se detienen y sus consecuencias son de alcance universal. Representan, en mi opinión, la verdadera revolución del siglo XX, una revolución pacífica de mayor importancia si cabe que la misma revolución tecnológica. El respeto absoluto del hombre por sí mismo, sin distinción de raza o de género, es la última frontera política que nos queda por atravesar del todo. Por si alguno queda todavía sin saberlo, el incumplimiento grave del respeto de los derechos humanos puede ya ser perseguido en cualquier lugar de la Tierra y cualquier nivel político, y ejemplos de ello los tenemos en los juicios del Tribunal Penal Internacional a los genocidios en las Guerras Balcánicas y en las matanzas de Rwanda y Burundi. Por supuesto que queda mucho camino por recorrer, y desgraciadamente, la Tierra conoce aún vastos territorios donde impera el hambre, la muerte, la guerra y la desesperación, pero sólo la mirada perseverante y tenaz sobre los objetivos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos será capaz de salvar al ser humano de sí mismo.

Felices fiestas, hasta pronto.

Thursday, October 09, 2008

¿ FALTAN LÍDERES o... A LO MEJOR SOBRAN ?



En los últimos tiempos proliferan por todas partes foros de análisis político-sociales, encuentros de "sabios", tertulias de cerebros que nutren de prestigio a buena parte de la clase política en la reserva, a magnates desconocidos con deseos de posteridad, a serios académicos de títulos extraños, y a altos ejecutivos de multinacionales en retirada. Lo lamento mucho, pero lo cierto es que poca cosa aportan, ninguno de ellos, a nuestro pensamiento moderno. En efecto, entre café y café, ellos seguirán sin desmayo reflexionando aparte en las alturas y, para colmo de todo asombro, sembrarán de críticas páginas enteras de periódicos, horas de audición en noticiarios de radio y televisión y provocarán a su vez entrevistas y más entrevistas para seguir analizando vete a saber qué, e impartirán cursos y más cursos que sirvan para dar, al fin, con una lógica a tal sinrazón de tanto pensamiento vacuo de contenido útil. En fin.

En realidad, si lo miramos bien, es un poco eso lo que ocurre con esta aguda crisis que nos atraviesa, que nuestro sistema socio-político y nuestro entramado económico-financiero, en consonancia con los tiempos, se han nutrido de abierta falsedad, de puro marketing absolutamente alejado de toda realidad, de una ansiedad extrema de incrementar exponencialmente, de un año a otro, de un mes al siguiente, una cuenta de beneficios que la mayoría de las veces iban maquillados con activos falsos, a fin y efecto de colmar los bolsillos de consejeros delegados, con contratos billonarios y bunkerizados. Un calco de lo que ocurre en la arena política, en la que cualquier cifra, también maquillada ya sin disimulo, servía para seguir aguantando con hilos una falsa política que jamás mira de facilitar las cosas a los ciudadanos de a pie, a los consumidores, a los pequeños empresarios, a todos los que con sus pequeños pasos y grandes esfuerzos hacen que nuestra economía productiva se mueva de veras a pesar de la burocracia administrativa e improductiva que va en aumento, a pesar de la especulación , una política asustada que sólo busca ponérselo fácil a las grandes compañías, a los grandes empresarios, nuevos ricos o no, para que sigan invirtiendo a cargo de presupuestos públicos , a base de pelotazos inmisericordes y con un nivel de riesgo cero.

La penúltima bobada que voy escuchando por esos glamurosos mentideros de sabios, incluso por algunas tertulias de especialistas en todo (que valentía o que desahogo, según se mire, ser capaz de saber de todo) es que en uno de los pilares de esta crisis, nuestra política actual, "faltan líderes". Claro, dicho comentario proviene muchas veces de sabios retirados cuyo mensaje subrepticio viene a ser "yo lo hacía mejor"; otras veces vienen de analistas poco afortunados que miran atrás con nostalgia, incluso dando ciertos nombres y apellidos como González, Pujol, Kohl, Miterrand,..., como si aquellos en su día no les hubieran dado suficiente cera por liderar "proyectos agotados", "por presidir con falta de ideas", etc, etc.

No amigos, no nos dejemos engañar, aquí no faltan líderes sino que sobran . Sobran a todos los niveles y en todos los sectores de la actividad económica y social, al más alto nivel que se os ocurra, porque en ese nivel más alto es donde dormitan amenazantes los peores, los que en su vida conocerán el rigor extremo y el dolor agudo de descolgar el teléfono una mañana con la voz de tu banco al otro lado del hilo que te llama para decirte que te retrasar dos mensualidades de la hipoteca y que a la tercera te vas a la calle, tengas hijos o no, da igual, o que te cierran el crédito y bajas la persiana, Sobran líderes, líderes y presidentes elíseos, de los que buscan un titular cada cuarto de hora, incluso cuando van a hacer algo tan fútil y matutino como irse a correr, con gorilas y fotógrafos detrás, como si ellos hubieran inventado las zapatillas, líderes y presidentes de los que organizan grandes encuentros de amigos presidentes que no deciden nada, asustan al personal con su indecisión pero que, eso sí, cenan hasta aburrirse de comer; sobran presidentes que cada mes nos incordian con su arrugada arrogancia para decirnos: no, lo siento, este mes tampoco bajo el interés, hasta que un día como hoy se le ocurre bajarlo, cuando ya es demasiado tarde y nada aliviará el número fatídico de muchos dolores de cabeza; sobran presidentes, o pequeños presidentes que se suben a una tribuna para hablarnos tan tranquilos de "valores" o de que "hay que producir más" para acabar con la crisis, ¡que trabajemos más, que tengamos más valores!, qué fácil es pensar con un sueldazo a cargo del erario público, se habrán roto la crisma dando soluciones...; y, en fin, sobran también mucho ex-presidente, de los nostálgicos de los despachos oficiales, de las banderas y de las ruedas de prensa, de los que hablan y dicen tonterías hasta en inglés, pero qué arrogantes y justos,...

No faltan, no, lo que sobran son muchos líderes. Lo que sí hace alta es gente corriente, gente honrada y valiente que se atreva a decir no a una gran compañía, a un gran banco, a una gran distribuidora de alimentación, a un secretario de estado, que se enfrente a compañeros suyos, presidentes o no, vice-presidentes o no, de los que sólo piden más sueldo y otro coche oficial. Ahora no se me ocurre, pero creo que deberíamos encontrar un sistema realmente eficaz para jubilar a tanto listo, a tanto "líder", a tanto presidente y vicepresidente, a tanto analista y a tanto especulador-ejecutivillo-aprovechado. Basta de falsedades, por favor, basta de trucos, de comisiones, de pelotazos, de burbujas, de nuevos ricos, líbrenos Dios de más nuevos ricos, de encuentros de sabios y expertos, y busquemos de una vez gente honesta y valerosa, no hace falta que sean líderes.

¿Difícil? Sí, eso me temo. Pero debemos buscarlos/as.




Wednesday, June 18, 2008

CATALUÑA: ¿EL FRACASO DE LA AUTONOMÍA?

Lo cierto es que no me da a menudo por ahí, ya sabéis por qué, pero ahora me apetece hablar un rato de política nacional, o nacionalista, si así lo preferís. Y es que hace mucho tiempo ya que vengo observando los movimientos a mi gusto harto erráticos de la clase política catalana, y evidentemente, por la parte que le toca, de su gobierno, principalmente. No se trata de hacer leña del árbol caído, no se trata de un desahogo fácil, populista, de mirar de lograr una rápida complicidad con los blogo-lectores. No es el caso. Mi crítica es un lamento más o menos acerado de quien tiene la impresión, y también algunos datos ya, de que a Catalunya se le ha dado un caramelo con la llegada de la democracia, la tan ansiada autonomía, de cuyas mieles sólo disfrutan unos pocos, la clase política catalana, y me parece que muy pocos más. ¿Qué beneficios económicos y sociales concretos viene recibiendo la población?, se pregunta uno.

Que nadie, por favor, se confunda leyendo esto. He participado activamente en política, no descarto volverlo a hacer algún día, y más concretamente en terrenos catalanistas. Sé incluso, por haberlo visto más o menos de cerca, de las dificultades por las que puede atravesar un gestor público, pero nada de lo anterior me puede negar la condición de mirar críticamente la realidad de las cosas. Mientras en los pasillos del Parlament se ejerce una suerte de vedetismo politólógico, una política de salón, de fino verbo y también grata imagen -porque eso sí, nuestros políticos cuentan de forma abusiva con todas las horas de televisión del mundo, con lo que coincido con mi admirada Mónica Terribas en que los políticos deberían ir pensando en dejar descansar a nuestros receptores un poquito, ni que se a de vez en cuando-, la repercusión de la implantación de esas políticas en la vida cotidiana de la ciudadanía es escasa por no decir nula. Y no vale siempre escudarse en que desde Madrid se maniata la política autonómica, no vale siempre oponer que se ahoga nuestra iniciativa con la cesión de una financiación escasa. Es muy cierto en una gran parte todo eso, algún día también hablaremos de ello, pero hemos de admitir de una vez por todas, que de tanto mirarnos el ombligo nos hemos olvidado que se debe hacer presión fundamental donde se haya el epicentro de las decisiones, de donde sale el mayor montante de dinero en infra-estructuras, o por lo menos allí donde no sólo se decide, sino también se reparte.

Veamos, brevemente. Desde la llegada de la democracia la participación catalana en el P.I.B. del Estado, aunque sigue siendo importante ha descendido de forma considerable, y en todo caso, aún siendo casi una quinta parte del total, su efecto económico no se traduce de forma proporcional, ni en inversiones en nuestro territorio ni en influencia decisoria política directa en los pasillos de Madrid. Al contrario, los que siempre deciden, lo siguen haciendo igual de mal y muy negativamente para los intereses del contribuyente catalán. La renta per cápita de un ciudadano catalán hace ya bastante tiempo que no se sitúa entre las tres primeras del estado, lo cual es un índice también muy negativo. Por lo demás, seguro que si lees esto también conoces de alguien que te ha comentado alguna vez que fulanito o menganito ha perdido el empleo porque la central de su empresa se la llevan a Madrid; esto último ocurría concretamente, en el período que va de 2000 a 2004, a un ritmo de traslado de unas cien empresas al trimestre.

En cuanto a inversiones de capital extranjero diremos que el 40% de las empresas extranjeras afincadas en España se concentran en el entorno de Madrid, cuya área metropolitana alberga nada menos que 1918 empresas multinacionales, y en cuanto a inversión de capital directo el 60 % de ese capital extranjero que vino en la última década se concentró también en Madrid. El área de Barcelona -y por extensión en influencia el área catalana- no es siquiera la segunda ciudad española con mayor facturación y empleo de multinacionales, sino la tercera, por detrás de Madrid aún nos supera Alcobendas. Además, el área de Barcelona sólo acoge a un escaso 9% de empleo de multinacionales por un 34% de Madrid. Con los sueldos no nos va mejor tampoco, los madrileños, según el I.N.E. -datos correspondientes al primer trimestre del 2008- cobran unos 2.086 € de media, los vascos unos 1.932 €, por unos 1.789 € los catalanes, siendo que estos últimos soportan una presión fiscal -estatal y autonómica- superior al resto de los españoles y unos costes de suministros también superiores, a veces el doble de la tarifa según qué casos.

Todo esto, claro está, supone una forma de desigualdad social y económica puesto que los empleos y sueldos de calidad que se generan van a parar a otros territorios, a pesar de que gozan de igual o inferior contribución al P.I.B. del Estado. Hay otros muchos datos socio-económicos que seguro que ya conocéis que van en la misma dirección, porque regularmente salen a la luz, no ya sólo en la prensa catalana sino en la prensa nacional también. Y todo esto no ha pasado en tiempos del dictador Franco, con lo mal que nos caía a todos, amigos míos. Este declive imparable ha pasado y se ha agudizado en el transcurso de la democracia, durante la que se supone que disponíamos de una clase política catalana que velaba por nuestro intereses en todos los frentes. Es cierto, dirán, que algunos territorios debían notar un incremento cierto en sus parámetros como resultado de su incorporación franca y significativa al desarrollo económico nacional y europeo; lo que no es de recibo es que en Cataluña, no ya los obreros, sino los empresarios, los autónomos, la ciudadanía en general contemple indefensa cómo progresivamente pierde renta e infraestructuras para uso cotidiano y ulteriores desarrollos y la clase política catalana siga embebida en sus propias querellas intestinas, en sus ferias libreras no-se-sabe-para-qué, en su respeto inmaculado a la cúspide del partido en Madrid, o en sus congresitos sobre la filosofía y la esencia política de la catalanidad eterna, la verdad, temas ya algo cansinos para el resto de nosotros, mientras otros por ahí fuera, más listos y menos endiosados se lo llevan todo calentito a su casa. Todo eso, además, consintiendo en soportar una imagen exterior horrible -aunque esto de sacar los ojos al compañero es muy español en general, es verdad- que se proyecta de forma sistemática desde otros territorios del Estado sin que nadie aquí aporte estrategia alguna para combatirlo, como si esto no contara para nada.

Hago votos por una renovación política de la catalanidad, pero una catalanidad más ágil, más comprometida con la gente de la calle, más despierta y abierta y más participativa en general con la política del Estado. Encerrarse y engordar en el huertecito patrio ni nos hará mejores ni más competitivos, ni siquiera nos hará más catalanes. Despierten ya, por favor. De lo contrario, quienes se acabarán cargando el auto-gobierno catalán serán ustedes y no los conservadores más acérrimos escondidos en sus despachos grises de las secretarias de estado y direcciones generales de los ministerios.

Hasta pronto.

Thursday, July 19, 2007

¿ABUSOS DE PODER?

Por fin ha llegado el calor, ya casi pasado julio, y a la alteración del termómetro le sigue la de los ánimos. Es cierto, aquellos sociólogos que se interesan por las cosas curiosas de nuestro comportamiento, al alimón con sus amigos antopólogos, nos dicen que por ejemplo la líbido al ser humano le sube al cerebro en una medida directamente propocional a la velocidad del mercurio -ya presto a desaparecer de los medidores de temperatura, por cierto-, y que igualmente lo hacen la agresividad y las ganas de acabar con todo por la vía rápida. Los veranos son prolíficos en catástrofes y males de toda índole.

Un ejemplo de esa alteración estival es lo que viene sucediendo en Ciudad Meridiana (Barcelona), donde los vecinos se han levantado de forma resuelta y con indignación suma en contra de las autoridades competentes. Es un ejemplo minúsculo, pero peligrosamente representativo de lo que pudiera suceder a mayor escala si las cosas siguen en estado de abandono. Se trata de un barrio humilde y populoso de unas 14.000 personas, donde yo calculo que casi un 40% debe ser de origen inmigrante. Sin que esto signifique adjudicar jamás culpas a nadie, y mucho menos a cualquier colectivo según su lugar de origen, el vecindario nativo se rebela de forma airada ante la escalada de robos, asaltos, peleas y demás maldades que se han incrementado de forma exorbitante en los últimos tiempos, en un barrio en el que ya no se sienten seguros. La última de las manifestaciones, que pretendía cortar la carretera que va a dar a la Avenida Meridiana, se ha saldado con varios detenidos y dos heridos como consecuencia de la represión policial que se tuvo que llevar a efecto para impedir el corte de la vía pública. Curioso el hecho -o no tanto- de que uno de los detenidos, que fue atendido en un ambulatorio cercano al ser golpeado por la policía, según la prensa de hoy, fue inmediatamente detenido al abandonar el centro de salud por desobediencia a la autoridad. Vaya. A vueltas con el típico delito que suele oponerse por muchos elementos de diferentes cuerpos de seguridad cuando, por la causa que sea, una porra o una bola de goma hace más daño del que debiera. Curioso el hecho de que la represión policial -la entrada del barrio se llenó de camionetas de la policía- sea más eficaz en el caso de una manifestación vecinal, que lo que reclamaba era seguridad al fin y al cabo, que no en el quehacer cotidiano de los delicuentes de toda índole, sean del origen que sean. Si lo que se pretende a toda costa es evitar enfrentamientos de tipo étnico entre diferentes colectivos dentro de una misma comunidad, la administración se deberá de hacer presente mucho antes que no en una manifestación de protesta; más bien deberá hacerlo ágilmente en la raíz misma del problema, que es la seguridad y el bienestar de los barrios con riesgo cierto de conflicto. Me parece bochornosa la lentitud de la reacción administrativa del Ayuntamiento en este caso, y me parece lamentable la actuación de la policía, que tapa un desmán de uno de sus miembros, al herir a un ciudadano, a través del manido y también triste método de denunciar a su vez al herido por un presunto delito de desobediencia a la autoridad.

Pero al pesar del profundo respeto que me causa la extremadamente difícil labor que lleva a cabo nuestra policía diariamente y en circunstancias siempre difíles, aunque aquí no lo parezca, creo sinceramente que eso no me debe desviar de acometer un análisis preciso. Otra muestra de tapar inadecuadamente los desvíos de algunos elementos policiales está en la sentencia de mi malhadado amigo David Suc, de quien os conté hace unos meses que fue arrollado por un furgón policial en un cruce del Eixample barcelonés. La sentencia reconoce acreditado que la policía se saltó un semáforo arrollando al motorista, pero como quizá le deber parecer demasiado culpar de algo a un policía, de forma asombrosa culpa también al fallecido de lo ocurrido -como si el pobre, que ni siquiera pudo ver llegar al furgón, pudiera evitar que alguien se cruce un semáforo en rojo- diciendo que portaba cierto nivel de alcohol en sangre. Y de esto último, sin pruebas de ninguna clase, se deduce que no iba en condiciones de conducir. Es de nuevo muy triste que un juez dé por acreditado algo que no ha sido objeto de prueba en juicio, como es la capacidad de la víctima de conducir con ese nivel concreto de alcohol en sangre, endosando de esa forma una parte de culpabilidad a la víctima. Desde luego, el compañero de la defensa de David ha hecho bien recurriendo la sentencia, porque como ya viene sosteniéndose desde antiguo por la jurisprudencia del Tribunal Supremo, es necesario acreditar objetivamente -y no deducir- que un determinado nivel de alcohol es suficiente o no para concluir de forma automática una incapacidad para la conducción. Y eso no ha sido objeto de prueba en este procedimiento por ninguna parte. Pero además, la inoportunidad e incorreción de la sentencia es especialmente lacerante cuando hay una víctima mortal de por medio, y cuando queda palmariamente establecido que la causa primera y única del accidente fue la incorrección temeraria de la policía al cruzar un semáforo en rojo sin la diligencia debida. Es terrible comprobar que un juez dice que había una causa justificada en el actuar de la policía en este caso, puesto que había de por medio un "motivo de urgencia". ¿Recordáis dónde iba ese furgón policial, tan veloz y "urgentemente"? Así es, a reprimir una manifestación vecinal en la Vall d'Hebró (Barcelona) que pretendía cortar una arteria vial. Parece que con todo esto, una vez más, alguien ha protegido un interés más que otro.

¿Qué es lo que pasa con el despiste ya crónico del Ayuntamiento de Barcelona, más preocupado por la imagen internacional de la ciudad que no de sus ciudadanos, que son a fin de cuentas llos que hacen de ella una ciudad de veras grande y hermosa? ¿Y qué pasa últimamente con la policía -y algunos jueces- en Barcelona? ¿Estamos pagando acaso un trapaso de competencias demasiado acelerado en un aspecto especialmente sensible? Y si es así, ¿de quién es entonces la culpa?